Cómo funciona una visita a tu web

Cuando alguien visita una página web, suceden muchas cosas en segundo plano para que la información llegue correctamente desde el servidor hasta el navegador del visitante. Aunque todo ocurre en fracciones de segundo, hay varios pasos esenciales que hacen posible la carga de la página web. Para ello, vamos a explicar los pasos de forma muy generalista de lo que ocurre cuando alguien quiere visitar tu web.


Comienza la navegación

El viaje de una visita web comienza cuando alguien introduce la dirección de una página en su navegador o hace clic en un enlace. En este momento, el navegador necesita averiguar a qué servidor debe dirigirse para obtener la información de la web.

Si el usuario ya ha visitado esa página antes, es posible que su navegador guarde en caché algunos datos, lo que agiliza la carga. Sin embargo, si es la primera vez o si la caché ha caducado, el navegador tiene que hacer una petición para encontrar el servidor correcto. Para ello, tu petición primero se procesa a través de los Sistemas de Nombre de Dominio (o DNS en sus siglas en inglés).


Resolver donde está tu página web

Los servidores en internet, como una casa, tienen una dirección específica para saber donde se ubica cada uno en la red de redes. Esa dirección se la conoce como dirección IP (una serie de números, como una matrícula). Entre los servidores se comunican a través de direcciones IP, ya que es la única forma que tienen para interconectar entre ellos. Cada número puede estar asociado a una página web, pero sería muy difícil recordar que para entrar a Amazon.es tuvieses que escribir en tu navegador 54.239.33.90. 

Por ello, se inventaron los nombres de dominio. Las páginas web tienen nombres fáciles de recordar (como midominio.com) que son una máscara para dicha matrícula (IP) para hacerla fácilmente reconocible por todos.

Para convertir un nombre de dominio en una dirección IP, entra en juego el Sistema de Nombres de Dominio (DNS).

El navegador primero revisa si ya conoce la dirección IP del dominio. Si no, hace una consulta a un servidor DNS, que es una especie de "agenda telefónica" de internet. Este servidor busca la dirección IP correspondiente al nombre de dominio y se la devuelve al navegador.

Una vez que el navegador obtiene la dirección IP del servidor donde está alojada la web, puede continuar con la petición hacia ese servidor.

El servidor responde con la página web

Con la dirección IP en mano, el navegador se conecta al servidor donde está alojada la web. El servidor recibe la petición y busca la página solicitada dentro de sus archivos.

Si la página existe y todo está en orden, el servidor envía el contenido al navegador. Este contenido puede ser código HTML, hojas de estilo CSS, imágenes, vídeos y otros archivos necesarios para mostrar la web correctamente.

El navegador recibe estos datos y los interpreta para mostrar la página web en la pantalla del usuario. Dependiendo de la velocidad de la conexión y del peso de la web, el tiempo de carga puede variar.





Cada vez que alguien visita una web, este proceso se repite de manera casi instantánea. Gracias a los servidores, los DNS y los navegadores, millones de páginas se cargan en todo el mundo cada segundo, permitiendo que internet funcione de manera fluida.

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